LA BIBLIA SAGRADA DE SALVADOR DALÍ EN LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

Desde el más profundo agradecimiento a todos los que hicieron posible la acogida y presentación en la Biblioteca de Alejandría del recientemente publicado Diccionario Ilustrado de la Joyería -de la Historiadora Mª Teresa Jiménez,  que vio la luz en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1752) el 18 de enero de 2018)- escribo este texto.

Aprovechando la ocasión de la Conferencia “The Egypcian Treasuresin The Ilustrated Diccionary” que fuimos invitados a ofrecer el 13 de marzo pasado, en el magnífico Auditorio de la Biblioteca de Alejandría (República Árabe de Egipto), con traducción simultánea al árabe,  la dirección de la misma organizó un precioso acto de donación del propio Diccionario Ilustrado de la Joyería y de varios lotes de libros, entre los que se encontraba un ejemplar del catálogo de la exposición de litografías realizadas por Salvador Dalí, titulada Biblia Sagrada.

Tras inaugurar la Muestra Internacional de Grabado IMPRIMA 2012 el 18 de mayo, en la ciudad de Sobral, Estado de Ceará en el nordeste brasileiro, a la que dedicamos un artículo anterior,  muchas personas se sorprendieron al conocer que una de las muestras paralelas sería una exposición de litografías de Salvador Dalí y, ciertamente, eso fue posible por una serie de coincidencias. Durante los meses de marzo y abril de 2008 habíamos realizado, comisariada por Roberto Galvão, una exposición de obras de Chico da Silva en el Círculo Artístico de Barcelona, en las salas contiguas al Museo Dalí instalado en las dependencias del Palacio Pignatelli (s. XV) a escasos metros de la gótica Catedral de Barcelona. El Cercle estaba presidido por el artista Joan Abelló -pintor, amigo, admirador y coleccionista de Salvador Dalí- que moriría meses después, en diciembre, mientras acontecía su última exposición en vida, en la Galería Pau d`Arara de Sitges (Barcelona), que dirigíamos en aquella época.

La exposición de Chico da Silva facilitó el nacimiento de una amistad con los diplomáticos brasileños del Consulado de Barcelona -Marco Cesar Naslausky y Dercy Ribero-, y fortaleció la existente con Félix Bentz, que sería el sucesor de Abelló en la presidencia del Cercle, y con Juan Javier Bofill, coleccionista especializado en el artista surrealista Salvador Dalí; lo que nos permitió producir nuevamente,  dos exposiciones de artistas brasileños en el Círculo Artístico de Barcelona: “Moda & Arte por ejemplo”  de  Julio Camarero y “Luzes do equador”  de Siegbert Franklin (a quién también dedicamos un artículo con anterioridad).

De alguna manera ese fue el laberinto que nos llevó a conseguir el préstamo de las obras que componen la exposición Biblia Sagrada, 105 litografías, para inaugurar la exposición en las instalaciones de ECOA en Sobral el 8 de junio de 2012; exposición que ha servido para mostrar las enormes posibilidades que, el uso de las técnicas de la obra gráfica, tiene para la divulgación de la obra de un artista.

Esta exposición nos reservaba algunas sorpresas. Solicitamos la colaboración de la profesora María Teresa Jiménez Priego (autora hoy del Diccionario Ilustrado de la Joyería) con la intención de realizar un estudio que fue publicado en este catálogo. María Teresa Jiménez, doctora en Filosofía y Letras, ha dedicado su vida laboral a la investigación y la docencia desde el Departamento de Historia del Arte de la UNED, Universidad Nacional de Educación a Distancia de España; habiendo publicado un profundo estudio, bajo el título “Dalí, joyero del siglo XX”.

Alejandría, fundada en la ribera del Mediterráneo,  cerca del delta del Nilo,  por Alejandro Magno (356-323 a. C.) en el año 332 a. C. A 220 km de la capital de la República Árabe de Egipto, El Cairo. Frente a una isla donde se construyó el Faro de Alejandría,  a fines del siglo III a. C.

El  historiador Yaqut Abd Allah al-Hamaui ar-Rumi (1179-1229), menciona que Alejandro el Macedonio fundó trece ciudades a las cuales dió su nombre, aunque solo lo conservaba (en el siglo XIII d. C.) la gran ciudad egipcia.

Su prematura muerte a los 32 años le impidió disfrutar del magnífico urbanismo ideado por Dinócrates de Rodas que se inspiró en las ciudades griegas del siglo V a. C., que convertiría Alejandría en el centro de la cultura del mundo antiguo, durante la dinastía faraónica de los Ptolomeos (305-30 a.C.)

La fundación de la Biblioteca-madre. La palabra griega “bibliotheke” identificaba cualquier estante, anaquel, armario o nicho en la pared que pudiera ser usado para almacenar rollos. Incluso los rollos de papiros se guardaban en cestos y vasijas.

 Ptolomeo I (367-283 a. C.), Soter (el ‘Salvador’), que había sido un importante general de Alejandro, reinó entre 305-285 a. C., iniciando en Egipto una dinastía, de sangre griega, de la cual la famosa Cleopatra seria el ultimo soberano.

Según lo manifiesta el obispo griego san Ireneo (c.130-c.208), Ptolomeo fundó en 297 a. C., en Alejandría, la “Biblioteca-Madre”, en el Bruchión (distrito real), cerca del puerto, que sería conocida como la Primera Biblioteca, y ordeno la construcción del Faro, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Desde entonces, reemplazando simbólicamente a Atenas.

Para diferenciarla de la posterior, surgida unos 50 anos después, será identificada por los especialistas como la Biblioteca-Madre. Ptolomeo II (308-246 a. C.), llamado Filadelfo (‘el que ama a su hermana’), hijo de Ptolomeo Soter, que gobernó en Egipto de 285 a 246 a. C., llevo a cabo el proyecto de su padre construyendo el Faro y el Museo (“institución de las musas”), este ultimo considerado como la primera universidad del mundo en su sentido moderno, y además compró las bibliotecas de Aristóteles y Teofrasto.

Según escribió Plinio el Viejo (23-79 d. C.) en su Historia Natural, a causa de la rivalidad de la Biblioteca de Pérgamo con la Biblioteca de Alejandría, Ptolomeo Filadelfo prohibió la exportación de papiro. Por entonces los manuscritos se escribían sobre láminas de papiros, mientras que en  Pérgamo se invento el pergamino (preparando la piel de cordero, de asno, de potro o de becerro). El pergamino era más resistente que la hoja de papiro y además ofrecía la ventaja que se podía escribir sobre ambos lados.

Por entonces, esta primera biblioteca poseía trece salas de conferencias que podían albergar a cinco mil estudiantes.

Biblioteca universal. Cuando Ptolomeo Soter creó la Biblioteca de Alejandría, siguiendo el modelo de la Biblioteca ateniense de Aristóteles de Estagira (384-322 a. C.), el gran filósofo y preceptor de Alejandro el Grande. La idea inicial era que la Biblioteca contara con una copia de todas las obras escritas en griego, pero después se pensó que era mejor atesorar una copia de toda obra de interés escrita en cualquier idioma; por último, se abandonó el concepto mismo de .obra de interés por el de conseguir un ejemplar de toda obra existente.

La Biblioteca-Hija. Ptolomeo III (ca. 282-222 a. C.), Everguetis (el ‘Benefactor’) será el fundador de la “Biblioteca-Hija” en el Serapeum (templo dedicado a Serapis, una divinidad que era una combinación de Osiris y Apis), en la Acrópolis de la colina de Rakotis, que sumara 700.000 volúmenes según el escritor latino Aulio Gelio (ca. 123-ca. 165 d. C.). Cuando los helenos hablan de volúmenes se referían a rollos de papiros, y cada uno de ellos equivalía a unas 64 páginas actuales, así que se necesitaban muchos para formar un libro. Difícilmente una obra cabía en un solo rollo. (Ricardo H. Elia, Byzantion Nea Hella).

Roma (entre 88 y 44 a. C.) estaba sumida en guerras civiles. Entre 49-46 a. C., entre los partidarios de los triunviros Cneo Pompeyo (106-48 a .C.) y Julio Cesar (100-44 a. C.), mientras, en Egipto, la dinastía ptolemaica estaba en decadencia. Hacia el año 51 a. C., el trono estaba ocupado por una reina de solo 17 anos, Cleopatra VII (69-30 a. C.), cuando Julio César llegó a Alejandría con 4.000 soldados (persiguiendo a Pompeyo, previamente asesinado por los ptolemaicos), durante la conquista de la ciudad incendió la flota alejandrina (72 naves) y el fuego se extendió y destruyó la Biblioteca. (Edward Morgan Forster, 1879-1970). Y más de 40.000 rollos de papiro fueron destruidos.

Parece ser que la Biblioteca mantuvo su actividad durante el periodo de la administración colonial romana, si bien, durante el siglo II y III d. C. la ciudad sufrió nuevos desastres y saqueos, aunque el material salvado de la Biblioteca-Madre será trasladado al edificio del Serapeum, en el sur de la ciudad, e integrado a la Biblioteca-Hija.

En 297, tras una revuelta, Alejandría fue  tomada y saqueada por las tropas de Diocleciano, tras un asedio de ocho meses, y se sabe que Diocleciano ordenó quemar millares de libros relacionados con la alquimia y las ciencias herméticas, para evitar que alguien pusiera en peligro la estabilidad monetaria.

En 330, con la fundación de la nueva capital imperial, Constantinopla, es probable que parte de su contenido fuera incautado por las autoridades imperiales y trasladado a la Nueva Roma.

También un terremoto, en  del 21 de julio de 365,  fue particularmente devastador. Según las fuentes, hubo 50.000 muertos en Alejandría, y el equipo de Franck Goddio del Institut Européen d´Archéologie Sous-Marine, ha encontrado en el fondo de las aguas del puerto cientos de objetos y pedazos de columnas que demuestran que al menos el veinte por ciento de la ciudad de los ptolomeos se hundió en las aguas, incluyendo el enclave de la Biblioteca.

El final de la Bibliotheca Alexandrina. Durante el siglo IV después de la proclamación del cristianismo como la religión oficial del imperio romano, los viejos cristianos de la Tebaida, y los prosélitos, odiaban la Biblioteca porque esta era el último reducto de las ciencias paganas. Paradójico que un siglo antes allí hubiera estudiado y formado cientos de discípulos un filosofo racional, al tiempo que espiritual, como Plotino (205-270), fundador del neoplatonismo. Cuyo aporte sobre la concepción de la realidad universal es su teoría sobre la trinidad: El Uno, el Nous y el Alma.

Durante el reinado del emperador Teodosio I (Imperio de Oriente, 379-392),  según las Crónicas Alejandrinas, un manuscrito del siglo V, fue el Patriarca monofisita de Alejandría, Teófilo (385-412), quién consiguió un edicto del emperador ordenando la demolición de templos paganos, siendo el destructor y saqueador del Serapeum, el complejo que contenía la Biblioteca-Hija, la última biblioteca de la Antigüedad.

“Agora” (2009), la pelicula de Alejandro Amenábar, basada en la biografía de la filosofa y científica alejandrina Hipatia (ca. 370-ca. 415), hija del matemático Theon Alexandricus (ca. 335-405), ilustra con realismo y veracidad los momentos en que la Biblioteca-Hija es destruida por los fanáticos monofisitas.

Su  destrucción significó la pérdida de aproximadamente el 80% del conocimiento de la  civilización greco-helenística, además de importantes  legados de culturas asiáticas y africanas, lo cual se tradujo en el estancamiento del progreso científico durante más de cuatrocientos años, hasta que finalmente seria reactivado durante la Edad de Oro del Islam (siglos IX-XII) por sabios de la talla de ar-Razi, al- Battani, al-Farabi, Avicena, al-Biruni, al-Haytham, Averroes y tantos otros.

Bibliotheca Alexandrina, recuperada e inaugurada en 2002, (Bioblioteca-Nieta , Hamdi Zaki dixit). 1.600 años después de su desaparición definitiva, la nueva Biblioteca Alejandrina ocupa una superficie de 36.700 m2, proyectada en 1987, fue promovida por la Universidad de Alejandría junto con el gobierno de Egipto y patrocinado por la Unesco (durante el mandato de Federico Mayor Zaragoza, 1987-1999) y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas. Su espíritu, conectado con el de la Antigua Biblioteca de Alejandría, conmemora un momento histórico del pensamiento humano, el intento de albergar un summum del conocimiento, reuniendo las escrituras de todos los pueblos. Para hacer posible este proyecto se lanzó una llamada de colaboración a nivel mundial y muchos países (europeos, americanos y árabes, junto a la UNESCO) han contribuido con donaciones de recursos, equipos y volúmenes.

En la actualidad, es la cuarta biblioteca más grande del mundo. Contiene una de las salas de lectura más grandes del planeta, con capacidad para 2.000 personas, 2 millones de libros y capacidad para 5 millones, libros en 80 idiomas (entre los que destacan árabe, inglés y francés). A partir de ahora, también el Catálogo de la exposición BIBLIA SAGRADA de Salvador Dalí, en lengua portuguesa, inglesa y  española. Exposición realizada en Sobral y posteriormente en el Centro de Arte Contemporáneo Dragão do Mar de Fortaleza, capital del Estado de Ceará en Brasil.

Francisco Lara Mora

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